Bonificaciones por Plusvalía Municipal en casos de Herencias

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Comunicación



Nada, ni siquiera la muerte escapa a la voracidad recaudatoria de la Administración.

La recaudación por el impuesto de la plusvalía municipal en Herencias sigue disparada (con razón los legisladores, o sea nuestros queridos políticos, no han hecho nada por reformar el impuesto).

Efectivamente, cuando fallece un familiar nos encontramos en una situación especialmente vulnerable, y este impuesto –silencioso y cruel– suele llegar de improviso.

Es un impuesto local, es decir, no tiene nada que ver con el impuesto de sucesiones, pero al exigirse de forma paralela a éste (como consecuencia del deceso) a veces pueden entremezclarse.

Y es que, a pesar de que muchos ayuntamientos anuncian importantes bonificaciones — especialmente en los casos más sangrantes–, a la hora de la verdad, dichas bonificaciones o bien no acaban por concretarse, o bien se estrechan tanto que únicamente llegan a una minoría.

Así las cosas, podemos decir que la plusvalía municipal es una suerte de “rejón postmortem” que, en media, supone 8.000 euros; si bien, dependiendo del municipio en cuestión y de la vivienda heredada, puede superar los 30.000 euros. Ahí es nada.

¿De qué depende la cuantía?

Fundamentalmente del valor catastral del suelo en el momento del fallecimiento, del porcentaje de incremento de valor que el ayuntamiento estime que experimentará el terreno durante los próximos años (con el límite del 3% para cada año), del tiempo que el causante haya mantenido el inmueble en propiedad (hasta un máximo de 20 años), y de la tasa impositiva que aplique el consistorio (esta última puede llegar a ser hasta del 30%).

Lógicamente, a nadie se le escapa la contradicción: el tributo no grava el incremento real del suelo desde la adquisición hasta la transmisión, sino el incremento hipotético –irreal– del valor del terreno desde la transmisión hacia el futuro. Un disparate.

BONIFICACIONES

La mayoría de los ayuntamientos ofrecen bonificaciones para no tener que abonar el 100% del impuesto. Sin embargo, normalmente hay letra pequeña, pues los descuentos dependen crucialmente del valor del suelo: a mayor valor, menor descuento.

Por ejemplo, la bonificación en Madrid por encima de los 138.000 euros se reduce al 15%. Además se somete a otras condiciones: que la vivienda sea la habitual del causante, que el adquiriente haya convivido con el fallecido durante los dos últimos años, y que, manteniendo la adquisición, continúe empadronado en dicha vivienda durante los cinco años siguientes al fallecimiento.

Para más información 960 600 047. Trabajamos en toda España.

 



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