Bet365 condenado en firme por el caso de los recálculos

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Comunicación



Un Juez obliga a Bet365 a devolver más de 4.000 euros a uno de sus antiguos usuarios.

Un antiguo usuario de Bet365 –probablemente la mayor casa de apuestas del mundo–,  tras conocer que un Juez había dado la razón a otro demandante por un caso de recálculo de cuotas, decidió animarse a demandar a la compañía, puesto que su situación era similar.

En el caso enjuiciado, el documento mostraba hasta 14 recálculos irregulares, motivo por el cual su Señoría ha condenado a la empresa.

La Sentencia es firme, y ahora Bet365 deberá abonar 4.423 euros al demandante. A dicha cantidad hay que sumarle los correspondientes intereses legales, así como las costas del proceso.

¿En qué consiste el recálculo de cuotas?

El recálculo de cuotas consiste en apostar de acuerdo a una cuota, pero si ganas, aunque te paguen, te dan menos, porque modifican las cuotas iniciales por otras inferiores.

Cláusulas abstractas y letra pequeña

Los problemas datan del año 2012, cuando algunas casas de apuestas –bookies— incorporaron una serie de cláusulas y reglas donde se sostiene que, ante cualquier tipo de error, se reservan el derecho de anular o cambiar las cuotas acordadas con el usuario.

En esencia, no son muy diferentes a las empleadas por el sector bancario en infinidad de ocasiones: con el alta los usuarios aceptan todos los términos y condiciones.

Este tipo de prácticas suelen ser declaradas abusivas por los Tribunales y, por tanto, nulas.

Prácticas no ajustadas a Derecho:

  • Anulaciones de apuestas sin justificación.
  • Recalcular cuotas arbitrariariamente.
  • Abuso de posición dominante.

Si empiezas a ganar te bloquean

Otra de las prácticas indebidas consiste en bloquear a aquellos usuarios que ganen dinero de forma reiterada. Y es que, al parecer, la empresa se reservaría el derecho de expulsar a los jugadores cuando detecta que tienen éxito en las pujas.

Es decir, la cosa va bien mientas pierdas o ganes esporádicamente; sin embargo, si lo haces de manera habitual, el cliente deja de ser rentable, por lo que la compañía se guarda el derecho de explusión.



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