Se impone por primera vez la custodia compartida en España

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Comunicación



Un padre separado no puede ignorar el cuidado de sus descendientes, aunque no los desee.

Cuando un padre divorciado, por la razón que sea, se desentiende del cuidado de sus hijos, la madre tiene derecho a acudir a la Justicia para “obligarle” a que cumpla con sus obligaciones.

Así, lo establece la AP de Madrid quien, corrigiendo el Fallo anterior de 1.ª Instancia (“no pueden imponerse al padre estancias no pedidas por él mismo”), determina que:

Después de una separación o divorcio las funciones de velar por los hijos, alimentarlos, educarlos, procurarles una formación integral, representarlos y administrar sus bienes siguen siendo compartidas entre ambos padres”.

Realmente, lo llamativo no es tanto el hecho de que la Audiencia Provincial determine un mínimo de “visitas obligadas”, sino que la resolución anterior –del Juzgado n.º 24 de de Madrid–  estableciese un número de estancias tan ilusorio, de forma que el menor no permanecía ni una sola pernocta con su padre a lo largo del año, ni tan siquiera durante los fines de semana, ni las vacaciones.

No obstante, resulta obligado advertir que hacer cumplir la sentencia va a tener su dificultad. Así, el padre aludido ya se habría “desmarcado”, so pretexto de no estar en condiciones para alojar a su hijo.

La AP de Córdoba impone la custodia compartida

La  AP  de Córdoba ha ido un poco más allá y, a pesar de su oposición, ha impuesto al padre la custodia compartida de sus hijos (menores de edad).

En este caso, entiende el Tribunal que la madre, sola, no da abasto a la hora de cuidar a los pequeños, teniendo en cuenta que uno de ellos padece una discapacidad severa.

Dada la entidad del problema familiar, se exige extremar los deberes de ambos, sin que puedan hacerse recaer exclusivamente en la madre”.

Así lo dictamina con fecha 23 de enero del presente año.

Sin duda es una Sentencia pionera porque, quizás de forma errónea, hasta la fecha el concepto de guarda y custodia se contemplaba como un derecho, y no como un deber.



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